Opino que las escuelas cuyos sus estudiantes presentan bajo progreso académico, contrario a cerrarse, deberían estar más abiertas que nunca. ¡Son las que necesitan el máximo apoyo de todos! Cerrarlas es rendirse, darles la espalda. Ni siquiera es un buen mensaje, de hecho, es un mal modelaje. ¿Vamos a seguir evaluando escuelas como fábricas y a sus estudiantes, como latas?