La mayoría de los líderes sindicales buscan provocar que sus sindicatos sean percibidos como organizaciones de lucha que defienden a sus unionados. Coincido completamente con ese objetivo y por los años que llevo trabajando con importantes líderes sindicales de mi país, Puerto Rico, doy fe que todos ellos trabajan y luchan por el bienestar de sus representados.

Con lo que no siempre coincido es con la forma en la que se lleva a cabo la lucha.  Toda acción realizada puede ser juzgada y de eso se trata la opinión pública. Es la forma en que un individuo, un grupo, una organización o hasta un medio de comunicación juzga una acción o un producto y hace pública su opinión. Como hablamos de sindicalismo, este tema se limitará a la opinión pública de las acciones y no hacia un producto o mercancía.

Cuando la opinión surge de un grupo o un individuo y se divulga a través de un medio de comunicación, puede influenciar la opinión de los oyentes, ya sea porque:

  1. no tenían opinión alguna y acogen como cierto lo escuchado;
  2. no les interesa el tema pero como quiera se crean una imagen de lo escuchado;
  3. o sencillamente, difieren de dicha opinión pero la reciben.

Sea cualquiera de las situaciones mencionadas u otras, una opinión emitida públicamente es un juicio valorativo que afecta la imagen que cada individuo tiene sobre la situación o el hecho en particular y de no tener imagen alguna, una vez escuchada la opinión, se la creará.  Esa imagen puede formar, reformar o deformar la realidad. Es ahí donde radica su mayor importancia.

En el sindicalismo, la imagen pública es fundamental en la manera en que se logre que refleje la realidad de lo que es la lucha sindical.  Un sindicato que solo llame la atención del público cuando tiene que hacer denuncias contra su patrono puede provocar una opinión pública que no refleja la realidad de las relaciones obrero patronales que se viven a diario en esa empresa o agencia.

En realidad, las relaciones obrero patronales tratan sobre acuerdos y acciones justas para ambas partes, mientras se cumpla con lo acordado en el Convenio Colectivo. Sin embargo, no se acostumbra a anunciar esos acuerdos que a diario se logran y que mantienen la llamada paz laboral.  Si esto se hiciera, cuando llegue el momento de la denuncia, podría llamar la atención pública y percibirse como una crítica con fundamento.  De esta manera, la opinión pública podría convertirse en un aliado del sindicato.

Si el sindicato y sus unionados no protegen la imagen del producto o servicio que el patrono vende u ofrece, esa agencia, organización o empresa está en riesgo, ya sea de debilitarse ante la competencia o hasta de desaparecer. Es por eso que las luchas deben ser estratégicas, donde se tome en consideración la opinión pública que se crea.  Al fin y al cabo, el sindicato necesita del patrono tanto, como el patrono necesita del sindicato, aunque muchos no lo crean así.